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jueves, 28 de diciembre de 2017

PONGAMOS EL CONTADOR A CERO y BRINDEMOS POR LO BUENO.


Comienzo con la primera foto mía del 2017. 


A una romántica empedernida como yo le viene al pelo el refrán de: “año nuevo vida nueva”, y, aunque al 31 de diciembre del 1 de enero lo separa el mismo tiempo que a cualquier otro día, me gusta pensar que la maquinaria vuelve a ponerse a cero, que el salto de un año a otro puede cambiar nuestro destino, y que si me mentalizo de ello soy más capáz de afrontar otros 365 días con energías renovadas. Sé que los problemas o situaciones complicadas de un año no se evaporan como por arte de magia sólo por que las 12 campanadas nos anuncien que cambiamos de año, si un nudo no está deshecho el 31…el 1 va a seguir de la misma manera.
Pero también creo que si empezamos el año pesimistas o sin dejarle un hueco, aunque sea pequeño, a la esperanza, no vamos a entrar con buen pié.
Quizás os suene a libro de autoayuda barato, o a frases del conocido Mr Wonderful, pero prefiero pensar así que ponerme negativa y derrotista antes de que las cosas ocurran.  


Es cierto que hay años malos que parece que la madeja no se desenreda, y que nos pasamos todo el año arrastrando esos nudos, de los que ya he hablado en otro momento. Y también es cierto que es muy complicado dejar atrás ciertas situaciones dolorosas y complicadas. Pero, como le digo a una amiga que se que ha sufrido mucho, buscando ese rayito de luz es probable que poco a poco se convierta en un día soleado. NO me refiero nunca a olvidar, porque todo tiene un porqué y de todo se saca un aprendizaje. Pero si me refiero a quedarnos con lo bueno de cualquier situación. O, por lo menos, con lo menos malo.
Porque, en realidad, un año son momentos buenos y malos, días grises y días rosas, días de baile y días de angustia.
Quiero pensar que, ni todo es bueno ni todo es absolutamente malo y, que la mayoría de las veces le damos mucha más importancia a las cosas de la que en realidad tienen.  

Mi pequeño balance concluye en que personalmente ha sido año normal, no es que haya sido malo, ni que haya sido horrible, tampoco ha sido extraordinario. Ha tenido sus momentos, ha tenido sus momentazos y también sus bajones.
Pero no quiero darle demasiadas vueltas. Le quedan tres días y pondré el contador a cero en la ciudad eterna, cosa que espero me traiga un año lleno de más cosas buenas que malas.


Y ahora, como si de una boda a la americana se tratase, ha llegado el momento de los brindis. Quiero poner la guinda al 2017 con unos choques de copas llenas de burbujas. Así que alzad las copas, escuchad el tintineo y, si os apetece, seguid leyendo.

Brindo por mi familia.
Por mi compañero de viaje. A quien elegí hace ya tanto y de lo que no me arrepiento. Eres incansable, valiente, testarudo, emprendedor y te siento siempre a mi lado, por mucho que haya días que no queramos ni vernos. Espero que eso no cambie con los siguientes pasos que daremos, con los traspiés que compartamos o con las decisiones que tengamos que tomar.  

Por los que me han dado la vida, que me han enseñado mil cosas a lo largo de toda ella, de los que ahora veo que tengo en mi misma tanto y que, por mucho que discuta con ellos, se que son mis pilares, que no me abandonarán nunca y que les quiero con locura.  

Por los que llevan tanto tiempo ya lejos y cada vez sienten más morriña, porque sus decisiones futuras sean las correctas y les lleven a ser más felices aún.





Por quienes se han ido a cumplir un sueño más lejos imposible, porque les veo felices y sonrientes aunque el comienzo haya sido duro. Sois valientes y me encanta que seáis así.




Por mis tíos y tías, primos y primas, y por esa pequeña locura de niña madrileña que nos ha robado el corazón.






Por los que nos dejaron ya hace tiempo pero nunca olvidaremos. Por los que vendrán.






Brindo por mis amigos.
Por todos los que han estado a mi lado y los que han necesitado que yo esté al suyo.
Por los que han cumplido sueños y por los que siguen buscándolos.
Por los que van a cumplir seguro los suyos porque este es su año.
Por los que siguen conmigo buscando fechas para quedar aunque siempre falte alguien.
Por los que siguen enviando y recibiendo mensajes, y no se molestan porque alguien conteste  2 días después. Y esas conversaciones suelen ser entre divertidas y surrealistas.
Por los nuevos, la gente que ha entrado con fuerza en mi vida para quedarse, y también por los que hace ya tanto que no se de ellos que no sé ni dónde viven.  

Brindo por mí.
Porque si algo hace ya tiempo que vengo aprendiendo es que, hay que quererse a uno mismo antes de intentar querer al resto.
Porque prefiero ser consciente de mis defectos y asumirlos antes de que hagan daño a alguien.
Porque he crecido mucho y cada vez soy más consciente de lo que para mí tiene valor.
Porque he sido capáz de hacer esto, escribir. Y me ha enseñado que si quiero, puedo.
Porque me veo bien, me gusto, he cumplido promesas de hace 365 días, he dejado de preocuparme por cosas que antes me daban inmensos dolores de cabeza y, lo más importante, ahora digo lo que pienso en realidad, no me engaño a mi misma regalando halagos si no los creo o, y esto sienta mejor, prefiero decir en alto cosas que hace tiempo me habría quedado para mí.



A todos los que habéis leído hasta el final.
Os deseo de corazón un año 2018 mejor que el anterior. Un año lleno de cosas buenas, y valor y fuerza para superar las malas.
Os deseo ser libres, ser conscientes y ser valientes.
Pensad las cosas dos veces o seguid un impulso, pero no os arrepintáis después que de nada vale.
Todo pasa por algo y ese algo es la esencia de cada uno.


Feliz 2018. Y que los hilos de la vida sigan su camino. 

viernes, 1 de diciembre de 2017

ACABA DE TERMINAR NOVIEMBRE Y ¿YA ESTAMOS EN NAVIDAD?




No hace ni 24 horas que ha terminado Noviembre y ya parece que todos estamos de lleno en plena navidad.

Pero si lo pensamos detenidamente para Nochebuena quedan 24 días, y un mes entero para entrar en el 2018, ¿tenemos prisa por acabar el año?
Yo desde luego no.
Y no es que haya sido el más maravilloso de los años, pero es que no me gusta esta sensación de que todo vaya tan deprisa. Ya sabemos que a medida que crecemos, la vida parece ir más rápido, pero en este caso es que nosotros le echamos una mano.

Hace ya varias semanas que se ven luces de navidad en escaparates, calles e incluso a través de las ventanas en casas particulares. De hecho hace ya más de un mes que venden turrones y polvorones  en los supermercados, antes de Todos los Santos ya teníamos al Almendro y compañía en los lineales, al ladito de las chuches de Halloween y de los buñuelos.


Y no vayáis a pensar que lo que pasa es que no me gusta la Navidad, porque me encanta, pero considero que vamos un poco con prisa. Las cosas deben de hacerse a su debido tiempo y, entiendo que los comercios, las marcas o las grandes empresas tienen que hacer su marketing, pero es que creo que dentro de unos años en vez de apuntarnos al carro del Black Friday para comprar los regalos de navidad, ¡vamos a provechar las rebajas de verano!

Yo soy una enamorada de la época navideña. Me encanta decorarlo todo (al contrario que al otro habitante de mi casa), me encanta poner a mesa con detalle, me encanta que vengan a comer o a cenar todos a casa, y me encanta, más que recibir regalos, hacer regalos. Disfruto más viendo si lo que he comprado para alguien ha sido un acierto. Lo malo es cuando no lo ha sido jajjajaj…aunque tampoco suele molestarme mucho, es algo que tiene siempre solución.

En mi casa ahora, y en casa de mis padres desde que yo recuerdo, el puente de Diciembre es la fecha pistoletazo para empezar con el ambiente navideño. 
Siempre encuentro un rato para disfrutar alborotando la casa con el árbol, el belén, las postales que sigo rescatando para poner por todas partes, las guirnaldas, las luces…vamos, que me vuelvo medio loca un día entero cambiando la decoración de mi casa. Y es que además me parece precioso como queda todo.


Y, como ya me he metido de lleno en el tema Navidad, me he puesto a pensar en algunas cosas: ¿Sois tradicionales en Navidad? ¿Qué tradiciones seguís? ¿Cuáles habéis olvidado? ¿Cuáles habéis comenzado??

Yo personalmente tengo muchas muy arraigadas, otras que ya no recuerdo cuando fue la última vez que hice y otras nuevas que he comenzado no hace mucho.
 Entre las de siempre, como os decía por ahí arriba, están la de poner el árbol, el belén y demás decoraciones en el puente de diciembre. Incluso si salgo de viaje, aprovechando la fiesta, dejo la casa que parece salida de una postal.

Pero sin duda alguna la mejor de todas es la vuelta a casa de los que viven lejos. En nuestra familia ya estamos acostumbrados a tener a la mitad de la familia dispersa por el mundo y este año, de hecho, vamos a echar en falta a alguien que va a estar demasiado lejos. Va a cumplirse la tradición a medias y quizá en Nochebuena tengamos a alguien a la mesa dentro de una pantalla. A todo hay que acostumbrarse porque así es la vida.

También espero con ganas la comida con mis amigas que cada año nos es más complicado organizar, pero que siempre ponemos ganas y algo siempre hacemos. 

Por otro lado, y para una “foodie” como yo, esta temporada se convierte en un disfrute tras otro de platos elaborados, comidas y cenas fuera de casa, catas de vinos y mesas llenas de dulces. Aunque de estos últimos yo solo disfruto de las deliciosas
cerezas al marrasquino, una de mis perdiciones, y del roscón de reyes, el resto está prohibido para mí. También es cuando pongo en práctica recetas que tenía ganas de hacer y otras que ya me piden que haga. 







Los regalos son otra de las tradiciones que no perdemos. Es verdad que sin niños en casa es algo diferente, pero os puedo asegurar que el día de Reyes yo soy como una niña y me encanta, mi madre dice que parece que tengo 10 años ese día de lo emocionada que me pongo. 
Desde hace unos años hacemos el amigo invisible con tíos y primos que si non el gasto se dispara, pero entre los de casa casa siempre nos regalamos algo y, a poder ser, sorpresa.

Hay muchas más que no pierdo con el paso de los años, como coger ciertos números en la lotería de navidad, pasar esa mañana mirando de reojo los números que van saliendo, intentar averiguar el primer anuncio del año (esta es más complicada cuando viajas, pero lo intento), meter algo de oro en las copas de champan no poder nunca comerme las 12 uvas porque me atraganto.

Y no os asustéis, pero la última de la que quiero hablaros es la siguiente: llorar.
Siempre se me caen las lágrimas al felicitarnos en Nochebuena, al despedir el año, en la comida con la familia, la mañana de reyes…en fin, que una que es sensible pues vive llena de emociones, unas buenas, unas malas, otras regulares, y como nunca me ha importado mostrar esos sentimiento, siempre soy la llorona de casa. Antes me importaba más, y cuanto más se reían o me decían que estaba boba más lloraba, ahora ya saben que me va a pasar y ya no me dicen nada. Ahora incluso compartimos ratito lacrimógeno.    

Entre las que estoy dispuesta a rescatar este año está una que hace años (muchos) era de las que más me gustaban.
Y que sepas Yolanda que esta la rescato gracias a ti.  Voy a enviar postales escritas a mano. Hace muchos años recuerdo la ilusión con la que llegaba al buzón
de casa de mis padres una vez comenzaba diciembre. Siempre he tenido muchas amigas repartidas por la geografía española y nos enviábamos postales en Navidad y cartas el resto del año. Con ese recuerdo muy presente me apetece hacer llegar este tipo de felicitaciones a personas a las que por uno u otro motivo no voy a ver en Navidad.

Y como segundo rescate de época navideña voy a poner villancicos en casa. Como tengo un tocadiscos nuevo me he comprado un vinilo y voy a crear una atmósfera aún más navideña en casa. Esto lo recuerdo en casa de mis padres y me encantaba. El hilo musical por toda la casa sonando y mucha gente en casa. No veáis la de veces que escuchamos el disco especial navidad de OT1 cuando nos dio por ahí.


Y le llega el turno a las nuevas tradicionesEsas que no hace tanto que practico pero que se van haciendo un hueco en nuestras vidas.


Cocinar para mi familia se ha convertido en algo que me encanta, y que ya llevo
unos años haciendo. Espero poder hacerlo muchos años más y juntarlos a todos a la mesa el día de Reyes. Este año ya estoy con el menú en mente  hasta tengo una petición.






Celebrar la Nochevieja lejos, en otra ciudad, y a poder ser salir de nuestras fronteras. Quizás esta lleva poco tiempo, pero la experiencia ha sido preciosa y este año repetimos. ¿Dónde? Ya os lo contaré más adelante…
 

Otra que llevo practicando unos años es ayudar a los demás, no es algo que se tenga que hacer sólo en navidad, pero es una época en la que hay más campañas de concienciación y parece que nos llega más. Yo por mi parte participo en la recogida solidaria del banco de alimentos, hago varias donaciones a ONGs y hace tiempo que con varias tarjetas de puntos o páginas de encuestas me dan la oportunidad de donar los puntos para convertirlos en vacunas, kilos de alimentos o dinero en efectivo para alguna campaña. Hay muchas a las que se pueden donar y yo os animo a buscar entre todas la que más se ajuste a vosotros, y dejar una parte de lo que nos vamos a gastar estas fechas para gente que lo necesita más que nosotros.

Para terminar, y con algo de esa nostalgia que a veces me embarga, le llega el turno a las tradiciones perdidas.

Ir al cine a ver la última de Disney y hacer una cola enorme para entrar. Estar con mis hermanas y todos mis primos deseando que llegue el día en el que nos lleven, es algo que hemos perdido. Y no es porque nos hayan dejado de gustar las de Disney, que en casa las volvemos a ver en Navidades bien calentitas en el sofá, pero ya no vamos todos los primos juntos al cine, ni a ver una que no sea de dibujos. 

Pasar un fin de semana en Madrid y ver el mercado de la plaza mayor, también es algo que llevamos años sin hacer todos juntos. Recuerdo con añoranza llenarnos los bolsillos de bromas para los santos inocentes, comprar pelucas que pensábamos nos sentaban bien o ir por la calle todas dignas (con 7 u 8 años) con esos puritos llenos de polvos de talco y creyendo que la gente se lo creía.
Lo que nos gustaba decirle a mi abuela: "Mira abuela, estoy fumando."
Esta la verdad es que, por el barullo de gente, no es que la eche de menos, si no que me trae recuerdos muy felices.

En estas últimas entran las que se pierden de manera inevitable porque nos falta alguien querido, esas que desearíamos no haber perdido pero que esta rueda que no para lo hace inevitable. Pero a riesgo de ponerme ñoña mientras escribo, pienso que espero no olvidar nunca ciertas sensaciones que no van a volver, como el olor de casa de mi abuela el día de Navidad, o ayudar a mis abuelos a poner el belén en la entrada de casa, con unas figuras a las que cada año les faltaban más brazos, piernas y color. Hasta íbamos a por musgo de verdad que nos pasábamos regando con un “fus-fus” todas las navidades.


Creo que al final he terminado incluso con más ganas de Navidad que las que tenía al empezar a escribir. Aunque sigo pensando que cada vez comenzamos antes a preparar esta época del año. Quizás a todos nos pasa lo mismo con estas fechas y es una época que esperamos con ganas, salvo excepciones, y por eso cada vez comienza todo antes. Nos metemos en una especie de burbuja de positivismo llena de mensajes de alegría que, además, vivimos a la vez en todo el mundo, por lo que es algo muy globalizado.

Espero que este año no corra demasiado el tiempo, y que disfrutemos de estas semanas que quedan por delante llenas de preparativos. Que de eso también trata la Navidad, de disfrutar de todo lo que viene delante, aunque cada vez empecemos más pronto.

También deseo que las personas que lo pasan mal en estas fechas puedan, poco a poco, recobrar la alegría que llega a las casas estos días y los malos recuerdos se queden en el pasado, se vayan quedando con los buenos y construyendo otros nuevos.  

Espero que os haya gustado entrada. Muchas gracias a todos por leerme y contadme ¿Qué vais a hacer vosotros en Navidades? ¿Cuáles son vuestras tradiciones? ¿Qué echáis de menos?

Saludos. Carmen . 

ENERO BONITO, ¿NO CREES QUE HAS CORRIDO UN POQUITO?

                                   Esta mañana cuando me he sentado al ordenador me he dado cuenta de que ya tenía que pasar págin...